La melodía arriba y los acordes abajo, con las tríadas que acabás de aprender
La canción más simple que hay, tocada como la tocaría un pianista: la melodía en la primera cuerda y el acorde debajo, cambiando de posición en cada nota. Cuatro pasos, del más fácil al más difícil. En Mi, como el libro.
Hendrix mezclaba acordes y melodía en el mismo solo, como hace un pianista con las dos manos. Fujita dice que eso no se puede copiar de oído si no sabés qué acordes estás tocando: sin entender las tríadas, terminás sacando la canción nota por nota y no te sirve para la siguiente.
Por eso elige Twinkle, Twinkle, Little Star, que ya te sabés: así la cabeza no está ocupada en la melodía y queda libre para lo otro, que es lo que importa —en cada nota, saber qué acorde estás tocando, qué inversión es, y si la melodía es la Rt, la 3ª o la 5ª—.
Va en Mi, con Mi como «do». Antes de empezar con la canción, él pide tocar do re mi fa sol la si do en la primera cuerda con el índice solo, sin mirar. Eso es el capítulo 4 y está en la sala Una cuerda, un dedo.
El aviso de siempre: acá los diagramas no se copian, se calculan. Se le pide a la cuenta «el acorde de La con la melodía Do♯ arriba» y ella busca en qué posición del mástil esa nota queda como nota más aguda. Por eso la canción se puede pasar a cualquier tono.
La imagen con la que Fujita explica para qué sirve todo esto. Las tres son la misma cuerda; lo que cambia es en cuántas notas parás.
En el primer ejercicio —la melodía sola— el micrófono anda perfecto: es una nota por vez. En los otros tres hay acordes, y el detector escucha una altura por vez: tocá las notas sueltas si querés que te marque cuál diste, o rasgueá y andá con la barra espaciadora. La sala enseña igual.